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29 agosto 2006

La importancia de llamarse Ernesto


Pues si, Ernesto es el último huracán que está azotando y a base de bien, las costas caribeñas.

Un tifón, huracán o ciclón se crea y se alimenta sólo en los mares calientes. Se forma cuando la temperatura del mar alcanza al menos los 27 grados Celsius a una profundidad de 80 metros y cuando el aire de la atmósfera alta es frío.

Desplazándose a un velocidad de 20 a 25 km/hora, los ciclones tropicales tienen diámetros de entre 300 metros y menos de 1000 km. Su recorrido puede alcanzar miles de kilómetros y su actividad puede durar cerca de una semana.
Se le han puesto nombres tan peculiares, como Katrina (este fue muy bestia), Mitch, Andrew, etc.

Aunque a veces estos fenómenos de la naturaleza, me dan que pensar... , si realmente no estará, la madre naturaleza, conspirando contra nosotros.
Hemos devastado selvas de la Amazonia, bosques de Bolívia, Portugal, España, el ártico, el antártico, mares del sur, mares del este... Se están extinguíendo especies, se secan embalses, pantános, no hay cauce en los rios..., que estamos haciendo? Claro, que esto nos queda grande a todos, es más sencillo vigilar que el vecino recoja la caca de su perro, cuando este caga en la calle.
O mejor comprar pescadilla de playa, pero la de aqui, eh? no sea que quede chapapote en las costas gallegas, eso si, ternera gallega que aquello es muy verde.....o ya comen ceniza?

En fin, creo que el ser humano es el mayor depredador que existe, no es un ser noble, que solo caza para alimentarse, si no que es destructor.

3 comentarios:

JavierSanBernat dijo...

Es conocida y realmente preocupante la situación del planeta, practicamente nadie alberga la menor duda sobre semejante hecho, y, es evidente que no podemos continuar indefinidamente con la agresión continuada de nuestro entorno.
El siglo XX fue el del apogeo de la pasión consumista, la degradación, desforestación y sobre explotación de los recursos naturales, el filosofo Peter Sloterdijk, quien define la modernidad bajo el principio de la sobreabundancia y el despilfarro escribe. " Mientras que, para la tradición, el despilfarro constituía el pecado por antonomasia contra el espíritu de subsistencia, puesto que ponía en juego la reserva siempre insuficiente de medios de sobreviviencia, se ha producido en la era de las energías fósiles un profundo cambio de sentido respecto al despilfarro: se puede decir que actualmente el despilfarro se ha convertido en el primer deber cívico.Lo prohibido ya no es el despilfarro, sino la frugalidad".
Y desde hace ya muchos años, un "salvaje" que fue Jefe de los Duwamish dijo: Hambriento, el hombre blanco se tragará la tierra, y no dejara nada, solo un desierto. Lo que suceda a los animales también les sucederá a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas".
Podríamos citar indefinidamente a todos aquellos que han alertado sobre la "locura" devastadora, pero lo que realmente entristece con su lectura es lo poco, que hemos aprendido de ellos.

PD. Princesa... me has confundido creía se trataba de comentariamos sobre teatro.

weblara dijo...

Hola Javier,
ciertamente creo que es una cuestión de metafísica, partiendo de la base de la ley de causa y efecto, toda causa conlleva un efecto y está claro que, la desforestación, la extinción de especies y el abuso de energías naturales, conllevará a un caos con graves consecuencias, solo espero no verlo, aunque vamos de cabeza.
Por cierto, gran libro (no he visto la obra ni la peli), pero me fascina Oscar Wild, te recomiendo el Retrato de Dorian Gray, si no lo has leido.
Un abrazo

JavierSanBernat dijo...

Gracias por tu respuesta, y no te preocupues, no creo veamos el caos que se nos avecina, además si para el caso fuere, mejor ni estar, aún podemos contemplar un hermoso cielo desde el alto de una montaña, navegando o simplemente andando por esos caminos de Dios, fuera de las ciudades, aún podemos gozar de esos momentos de libertad, luego volvemos al quehacer de cada día, consumimos, devastamos y queremos ser conscientes de nuestros grandes males, pero, seamos sinceros, hacemos poco para hallar grandes remedios, el dinero, las ansias de "ser" y de "tener" estan matando todo principio etico.