La huida

La policía tardó el tiempo suficiente para que a Anita y Daniel les diera tiempo a huir.
Anita cogió su coche y se dirigió hacia la estación de tren, compró dos billetes hacia Madrid, que con mucha suerte tardaba en salir cerca de media hora.
Daniel y su mamá entraron y se acomodaron en uno de los vagones de clase turista, Anita miraba por la ventana sin ver nada, en un estado ausente como si todo lo que había pasado, no hubiese ocurrido nunca, tenía demasiada información en su cabeza no le acababa de dar tiempo a ordenar las ideas del pretérito perfecto ni del futuro inmediato, lo único que sabía a ciencia cierta era que, de una manera u otra debían desaparecer.
Sin embargo el pequeño Dani, estaba inquieto, no paraba de preguntar dónde iban, que iban a hacer, que pasaba con la tía Lucía…
-Shh, calla hijo, no te preocupes, mamá está pensando.
-Pero mamá…
-Shhh. –interrumpió Anita.
Les quedaban seis largas horas de tren hasta Madrid.
Daniel no tardó en quedarse dormido en el regazo de su madre y Anita, mientras le acariciaba suavemente la cabeza, empezaba a vislumbrar y a ordenar los cajones de su cabeza. Comenzaba a parecer una cómoda con algunos cajones cerrados con su ropa bien doblada y otros abiertos con líos de ropa sobresaliendo por los bordes.
Observaba el paisaje desdibujado, como si los árboles fueran borrones, hasta que quedó medio dormida, con la cabeza apoyada en la ventanilla del vagón.
Lucía yacía en el calabozo de la comisaría, le habían tomado declaración de lo sucedido y la verdad es que era muy creíble, de manera que permanecía allí sentada, en una fría y oscura celda a la espera de que un furgón policial la trasladara a la prisión hasta que saliera el juicio.
Francisco, el jefe de policía, trató a Lucía con delicadeza y educación, no era como ella pensaba y había visto en las películas. Bajó a la celda de Lucía y le dijo, mientras le ofrecía un café:
-Tu cuñado no era muy apreciado por aquí.
-Ni por nosotros, era malo, muy malo.
-Lo sé…pero un homicidio no se puede esconder así por las buenas, lo entiendes verdad?
-Por supuesto, cumpliré la condena que me toque, feliz y tranquila de que a mi hermana no la volverá a tocar.
-Eso seguro. De todas formas dependemos del juicio que salga, el juez que nos toque y el abogado que tengas.
Lucía le ofreció una tímida sonrisa y asintió con la cabeza.
Una voz masculina despertó a Anita y Daniel, se sobresaltaron, durante unos segundos permanecieron despistados, como si no supieran donde estaban.
-Señora, creo que esta es su parada, Madrid.
-oh, sí, si…Madrid –le contestó ella, mientras se apresuraba a coger su bolsa y observaba de reojo al revisor.
-Venga hijo, que ya estamos.
Ambos se bajaron del tren, estaba oscureciendo y lo que les apetecía era estirar un poco las piernas, así que se dirigieron caminando hacia la estación de autobuses, no quedaba demasiado retirada, pero tenían que caminar un ratito.
Se acercaron a la ventanilla, donde había una mujer de mediana edad, morena con una gran mata de pelo rizado que llamaba la atención, levantó la cabeza de su revista escondida bajo el mostrador:
-Buenas noches, a dónde?
-Sí hola, dos billetes a Málaga, el primero que salga.
-Mala suerte, ha salido hace media hora, hasta mañana a las 6:30h no sale ninguno.
-Cual es el próximo que sale esta noche?
-En tres cuartos de hora, sale uno hacia Cádiz.
-Perfecto, pues dos para este destino.
Anita y Dani, entraron a un restaurante de comida rápida que había en la misma terminal de autobuses, era mejor comer algo y comprar algunas provisiones, algo de chocolate para Dani y algo para beber, el camino era largo.
A) Se arrepiente y no coge el autocar.
B)Cogen el autocar hasta Cádiz.
C)El autocar se avería.
Comentarios
Estas opciones son más difíciles que otras veces, que lo he tenido mucho más claro. Las tres son interesantes, pues si se avería el autocar puede pasar algo mientras los viajeros se bajan a esperar a que lo arreglen (como que alguien la reconozca como mujer de Víctor y le haga preguntas incómodas y se sienta fatal y meta la pata). Lo de ir hasta Cádiz... no sé, sería la opción más sabia, teniendo en cuenta en "pacto" con su hermana. Si se arrepiente y no lo coge: huiría del país o volvería a su casa???
Ay, no me hagas esperar tanto, que esta vez me quedo muy, muy, muy intrigada.
Besotes guapísima!
¡Cualquiera sabe contigo, jajaj!!
Bezos.
A esta altura ya la policía nacional en coordinación con la secretaria de la familia y el menor habrá lanzado una alarma nacional, esto se debe a la preocupación del estado por el paradero de Daniel, sobre todo teniendo en cuenta que para ellos esta siendo llevado por su madre que recibió hace pocas horas una experiencia muy traumática.
Supongo que esa medida cautelar sera de mucha eficacia en Madrid teniendo en cuanta el gran numero de funcionarios de las fuerzas de seguridad que allí tienen.
Debido a esto las terminales de medios de transporte estarán sumamente vigiladas.
Así que yo me inclino por:
A) Se arrepiente y no coge el autocar.
Pues al ver el operativo de seguridad ella se asusta y huye por otro medio.
Un cariño.
CarlosHugoBecerra.
P.D me quedo con la opción B
Saludos, Harry
Thiago: que se yo, lo mismo aparece por el relato el fantasma de la ópera, quien sabe.
Carlos: buena divagación, pero sería demasiado evidente el final, no crees?
Neutrino: uiss, que gore que me vienes, no creo que cause un accidente, me daría mucha pena cargarme al niño.
Harry: intentaré satisfacer todas tus necesidades, literarias por supuesto.
Un besazo inmenso para ti y otro para la nena. Espero que paseis unas muy felices vacaciones.
Hale xD
Un besazo mi niña!
Estamos esperando la continuación, esto es peor que un parto...mi niña !!!!
Besines.
CarlosHugoBecerra.
Forgiven: uiss, que conflicto de viaje, no? creo que Anita sabrá que hacer.
Carlos: bueno, paciencia, si el trabajo me lo permite, mañana actualizo y le doy un destino a nuestras protagonistas.
Tertulias para perogrullos: muchas gracias por pasarte por mi blog, tomo nota de tu opción.
Me paso por el tuyo.