Una historia cualquiera
Uff, que días llevo, con un estress... estoy tan contracturada que creo que me está saliendo artrosis en los dedos de los pies.

En fin, que como tengo la cabeza más "pallá" que "pacá" pues voy a contar una historia y no me meto en polémicas, que no tengo el cuerpo para debatir.
Espero que la disfrutéis.

Braulio no sabía que hacer con su tiempo, llevaba demasiado tiempo sin trabajar y sin tener nada que estimulase su extraordinario intelecto, salvo mirar durante horas a Verónica; así llamaba a un maniquí blanco y andrógino, sin expresión alguna, al que cambiaban de ropa y peluca cada nueva estación que nos traía el año.
Cuando cerraban el escaparate, Braulio se iba cabizbajo hacia su casa, anhelando los primeros rayos de sol para volver al mismo banco de cada día.
Las primeras horas de sueño las dedicaba a Verónica, soñaba que traspasaba el vídrio del escaparate como si de una cortina de agua se tratara, le tendía sus manos y se la llevaba de la cárcel de cristal, pero nunca lo acababa, siempre se despertaba soñando cualquier otra cosa que no tenía nada que ver con ella.
Una vez más, Braulio se levantaba de su cama, dura y fría, caminaba a través del largo pasillo que cruzaba su casa de punta a punta, se lavó la cara y se miraba al espejo. Parcía mayor de lo que era en realidad, sus arrugas no eran las de un anciano, eran las de una persona sufrida y vareada por la vida.
Se vistió y se enfundó en su abrigo de pana, se enrolló en el cuello una vieja bufanda de lana en tonos marrones y se dirigió hacia el banco postrado delante del escaparate.
Pero algo había cambiado, nada era igual.
Verónica no estaba y sus compañeras de escaparate tampoco, se habían sustituido por unos maniquíes metálicos sin rostro, como si fueran el esqueleto de éstos.
Braulio se levantó del banco y se dirigió al interior de la tienda y preguntó a la dependienta:
-Buenos días, señorita dónde están los maniquíes que estaban puestos en el escaparate?
La dependienta lo miró confusa y le contestó:
-Nos hemos deshecho de ellos, estaban viejos y eran feos. Los hemos tirado en los contenedores de la calle de atrás.
Braulio sorprendido, le dió las gracias correctamente y salió de la tienda.
Entró al callejón trasero y a lo lejos veía varias bolsas negras de basura apiladas, una encima de otra. Se acercaba lentamente a la expectativa de qué podía encontrar allí.En las bolsas yacían los maniquíes desmontados, cual cuerpo mutilado.
Se apresuró a coger todas las piezas de un puzzle que anteriormente había sido un maniquí, llenó una de las bolsas de basura y se la llevó medio arrastrando hacia su casa.
Allí, se afanó para montar el maniquí, lo lavó cuidadosamente, lo montó con cada pieza en su sítio, lavó una de las pelucas que estaba enredada con los bultos de la bolsa, la peinó, la atusó y se la colocó al maniquí, sacó unas ropas que él tenía guardadas para la ocasión y con dulzura, cariño y suaviada le dijo:
-Ya estás en casa Verónica, no tendrás que trabajar más, ni pasarte horas muertas en la misma posición. Estás en casa y yo te cuidaré... Tantas noches en vela he pasado, esperando que llegara este momento y por fin...estás en casa.
Comentarios
besitos
Me ha encantado tu historia, no veo nada de cosas sexuales raras de Braulio hacia el maniquí, veo mucha crítica a la soledad de muchas personas en esta sociedad, que se supone es la más "conectada" y comunicativa. A Braulio le había faltado amor y cariño, el maniquí no se lo daba, pero de alguna manera suplía las carencias que había tenido en el pasado.
A mi no me da miedo, me da mucha pena.
¡Un besote!
MIGUEL
No obstante es una bonia historia que tiene muchas interpretaciones. Me encanta que la gente reflexione cada cual a su manera y leer las reacciones diferentes.
Un beso niña!
Carpe Diem
XD
Embrujo: pues sí, desgraciadamente es así.
Winnie0: jajaja,pobreta! todavía sigues peleandote con el ordenador?
Miguel: en realidad no he querido dar ninguna connotación sexual, como bien dices, es soledad.
Menda:jajaja, pero no tiene ni "bujero" ni la boca abierta.
María: sí, a mi también me encanta que le den distintas intepretaciones, eso significa que gusta y eso me fascina.
Cosechadel66: si, pobreta, tirada que la habían dejado.
Conxa: es cierto, ahora que lo dices me ha venido a la cabeza, pero vamos que mi intención no ha sido plagiar nada, eh?
Caótico:jajaja, no hombre no, para el romanticismo nunca hay malos tiempos.
besos
Un besazo!